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Fi·Mum Fisioterapia en el suelo pélvico, maternidad y lactancia

¿Qué es el suelo pélvico?

El suelo pélvico es el conjunto de músculos, tejidos y estructuras que se encuentran en la parte inferior de la pelvis. Su función es fundamental para sostener los órganos pélvicos —vejiga, útero y recto— y participar en funciones tan importantes como la continencia urinaria y fecal, la micción, la defecación, la función sexual y la estabilidad de la pelvis y el abdomen. Tener síntomas no debería considerarse normal por el hecho de haber dado a luz, cumplir años o practicar deporte. La fisioterapia de suelo pélvico permite valorar qué está ocurriendo y trabajar de forma específica sobre cada caso.

¿Cuándo valorar nuestro suelo pélvico?

Los problemas de suelo pélvico pueden aparecer en mujeres de cualquier edad y no siempre están relacionados con el embarazo. En el día a día, podemos realizar una valoración cuando existe:

  1. Alteraciones urinarias: pérdidas de orina, urgencia, dificultad para controlar la micción y aumento de la frecuencia urinaria.

  2. Alteraciones intestinales: pérdidas de gases o heces, estreñimiento y dificultad para evacuar.

  3. Prolapso y sensación de presión: pesadez, presión o sensación de bulto vaginal y prolapsos de órganos pélvicos.

  4. Dolor pélvico y sexual: dolor en pelvis, abdomen bajo, zona lumbar o periné; dolor durante o después de las relaciones, vaginismo y dificultades para la penetración.

  5. Disfunciones del suelo pélvico: dificultad para contraer o relajar correctamente la musculatura y alteraciones de la función sexual.

  6. Problemas posquirúrgicos: cicatrices dolorosas y molestias tras cirugías.

  7. Alteraciones abdominales y deportivas: diástasis abdominal, mala gestión de las presiones y molestias relacionadas con la práctica deportiva.

Suelo pélvico y embarazo

Durante el embarazo, el cuerpo experimenta importantes cambios físicos y hormonales.

El crecimiento del bebé, el aumento de peso, los cambios posturales y el incremento de presión sobre la pelvis hacen que el suelo pélvico tenga que adaptarse progresivamente. La fisioterapia puede acompañar este proceso antes, durante y después del embarazo, tanto para prevenir problemas como para tratar síntomas que ya hayan aparecido

  1. Preparación del suelo pélvico para el parto: conciencia, control, contracción y relajación de la musculatura y preparación de los tejidos.

  2. Movilidad y ejercicio durante el embarazo: movilidad de pelvis y caderas, ejercicio terapéutico y educación sobre posiciones y movimiento en el parto.

  3. Respiración y gestión de presiones: trabajo respiratorio y prevención de alteraciones como las pérdidas de orina.

  4. Prevención y tratamiento de molestias: estreñimiento, dificultad para evacuar y dolor lumbar, pélvico o perineal.

Suelo pélvico y deporte

Tener pérdidas de orina al correr, saltar o entrenar no debería considerarse algo normal ni algo que simplemente haya que aceptar.

El impacto, los saltos, la carrera y determinados ejercicios de fuerza pueden aumentar la presión sobre el suelo pélvico. La fisioterapia puede ayudarte a valorar cómo responde tu suelo pélvico al ejercicio y trabajar la coordinación entre respiración, abdomen y musculatura pélvica para facilitar una vuelta progresiva y segura a la actividad física.

El tratamiento puede incluir ejercicio terapéutico específico, reeducación de la respiración y gestión de presiones, trabajo de fuerza y coordinación y progresión de impactos y cargas. El objetivo es que puedas recuperar o mejorar tu capacidad para realizar tu actividad deportiva con mayor control y seguridad.

Menopausia y suelo pélvico

Los cambios hormonales asociados a la menopausia también pueden influir en la salud del suelo pélvico y en la función de los tejidos.

Durante esta etapa pueden aparecer o aumentar síntomas como:

• Incontinencia urinaria.

• Urgencia miccional.

• Sequedad y molestias vaginales.

• Dolor durante las relaciones sexuales.

• Cambios en la función sexual.

• Sensación de debilidad pélvica.

• Prolapsos.

  • La fisioterapia puede formar parte del abordaje multidisciplinar de estos síntomas, ayudando a mantener la función, el movimiento y la calidad de vida.

Fisioterapia en el suelo pélvico

Prevenir, valorar y tratar las alteraciones relacionadas con la musculatura y las estructuras de la pelvis.

La fisioterapia de suelo pélvico no consiste únicamente en fortalecer, sino en adaptar el tratamiento a las necesidades de cada persona, trabajando fuerza, relajación, coordinación, movilidad, dolor y gestión de las presiones abdominales. Con esta información identificamos las necesidades de cada persona y diseñamos un tratamiento personalizado.

Cuando está indicado y siempre con tu consentimiento, realizamos una valoración física del abdomen, pelvis y suelo pélvico, analizando la musculatura, su fuerza, tono, coordinación y capacidad de contracción y relajación, además de la movilidad, gestión de presiones, cicatrices, diástasis y posibles molestias.

Esta valoración nos permite establecer objetivos y diseñar un tratamiento personalizado.

El tratamiento dependerá de los resultados de la valoración y de tus objetivos.

No todas las personas necesitan lo mismo. Podemos utilizar diferentes herramientas de fisioterapia.

  • Ejercicio terapéutico y reeducación del suelo pélvico — Trabajo de fuerza, resistencia, movilidad, coordinación y control, aprendiendo a activar y relajar correctamente la musculatura.

  • Respiración y gestión de presiones — Coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico para mejorar la respuesta ante esfuerzos cotidianos y deportivos.

  • Terapia manual y tratamiento del dolor — Técnicas para mejorar la movilidad de los tejidos, reducir tensiones y abordar el dolor o las restricciones de movimiento.

  • Tratamiento de cicatrices — Abordaje de cicatrices de cesárea, episiotomía, desgarros u otras intervenciones cuando generan dolor o limitaciones.

  • Educación y hábitos — Herramientas prácticas para aplicar lo trabajado en consulta en actividades como ir al baño, levantar peso, hacer deporte, toser, estornudar o durante el embarazo y posparto.